EN EL AIKIDO ACTUAL

Los bujutsu son las técnicas marciales tradicionales, eran disciplinas practicadas por los Samurái (bushi) su objetivo era, destruir al enemigo de la forma más rápida y eficiente sin entrar en juego límites morales, éticos, espirituales o técnicos, en cuanto a la forma de Llevarlo adelante.
La idea principal era conseguir la supervivencia del combatiente basado en la aplicación de su saber.
Los budo son la evolución de los bujutsu, estos fueron creados entre finales del siglo XIX y mediados del siglo XX. Los más representativos y más practicados son el Judo, el Kendo, el Karate do y el Aikido (siempre hablando de artes marciales japonesas). Nacieron con una meta educativa física y espiritual, Su práctica tiene una finalidad destructora secundaria, Son disciplinas de ética fuerte, lo que, condiciona las técnicas.
los kakutogi son deportes de combate evolucionados de los budo. Incluyen las versiones deportivas de los budo y disciplinas nuevas tales como el Kick-boxing, MMA etc. Son en la actualidad básicamente distracciones/espectáculos deportivos.
Un artista marcial (Budoka) es fundamentalmente Una mente , un cuerpo y un conjunto de técnicas marciales, si bien todo esto funciona al unísono,(en relialidad esa es la búsqueda) tiene niveles de desarrollo independientes.
La postura mental es una de las disciplinas mas difíciles de desarrollar y trabajar por parte de los maestros marciales, y es también la más compleja de verificar, enseñar o transmitir, ya que la misma no es perceptible a simple vista como la física o la técnica y necesita de la palabra y la profunda observación del discípulo, para ser corregida.
Dicha postura permite reconocer el entorno, identificar el peligro, evaluar la posibilidad de retirarse, evadirlo o neutralizarlo, es decir de anticipar y determinar oportunidades o eventos antes que se puedan producir sin que siquiera haya comenzado el conflicto, entendiendo que el fin primero de todo arte marcial es la supervivencia y la minimización o reducción del daño propio y de los demás.
Es en realidad esta actitud la única que nos permite armonizarnos con nuestro entorno y nosotros mismos asegurándonos de tener la posibilidad de ser realmente pacíficos a pesar de desarrollar una exhaustiva practica marcial, con lo contradictorio que esto pudiera resultar, tratando fundamentalmente de elegir cuales lugares ocupar y cuáles no.
«Los expertos en combatir no se encolerizan, los expertos en ganar no se asustan.
Así el sabio gana antes de luchar, así el ignorante lucha para vivir.»
Sun Tzu – El arte de la guerra.
El cuerpo marcial no tiene solo relación con un correcto estado físico, también tiene que ver con el caminar, la respiración, el manejo de la distancia (Maai), el tiempo o timming (Deai), la guardia (Kamae) y sus diferentes formas de pararse Hammi, Itoemi , etc, las formas de desvío , de bloqueo y la intención de hacer todo esto lo más relajado posible, La tensión vuelve el gesto visible, lento y totalmente ineficaz.
En cuanto a las guardias todas son para protegerse, pero las hay que invitan a pelear y existen formatos que son disuasivos.
Por supuesto que en este punto existen muchas formas, opiniones, ideas , recetas etc, el problema es cuando al novel artista marcial de Aikido no se lo instruye ni siquiera en una, situación arto común y lamentablemente mayoritaria.
Es muy habitual en Aikido ver prácticas en el dojo donde los aikidocas ejecutan técnicas sobre todo de golpeo (Atemis) y bloqueos con fuerza y distancia incorrecta y en tiempos también incorrectos, prestándose a una incorporación errónea de un conjunto de conceptos marciales que harán casi imposible la aplicación de la técnica aunque esta fuera perfecta, porque el practicante nunca llegara, a la instancia en la que tendrá la oportunidad de hacerlo.
Por esa razón los golpes de los practicantes de Aikido muchas veces hacen reír a representantes de otras artes marciales no por sus ataques de manos abiertas porque ellos también los realizan, sino por hacerlo desde posiciones vulnerables, exponiéndose, y desde distancia incorrecta. etc, etc.
Por último La técnica, su ejecución y continuo perfeccionamiento es importante y fundamental, pero es la culminación de un proceso que empieza mucho antes.
La práctica del aikido es un kata geiko (entrenamiento basado en el kata), el mismo debe estar orientado al estudio de los principios básicos como son la respiración, el movimiento, la relajación, la postura, la continuidad de conciencia y el contacto y entender los fundamentos del mismo, como concentrarse en el centro de gravedad , tratando de extender el ki, y dejando de lado un poco la idea de copiar con exactitud la forma en que se mueve el maestro. El practicante debe concentrarse en como por medio de los movimientos formales de la técnica poder expresarse a sí mismo de manera libre, espontanea y natural.
Lamentablemente el aikido es un arte marcial perfecto que presenta serios problemas en cómo se enseña, y practica, no tiene una base pedagógica ni una forma estructurada de transmisión, existen algunos estilos que han trabajado mucho en estos temas pero no son demasiados , la gran mayoría ni siquiera se pone de acuerdo si las armas forman parte o no de la curricula , si progresión técnica y técnicas de examen es lo mismo (que claramente no lo es ) o si un 2do Kyu necesita para dominar el mismo grupo técnico 60,120 o 240 horas-clases de practica ( y no hablo en sentido figurado ).
CONCLUCION.
El Aikido en cuanto a penetración masiva ha sufrido una clara desaceleración en el nuevo milenio y un fuerte retroceso cuantitativo en la última década. El Aikido moderno surgido en la pos-guerra supo captar una gran masa de adeptos a partir de los 60 y ser uno de los artes marciales de mayor crecimiento, pero el mismo perfil que lo beneficio en un momento donde no existían disciplinas con un alto contenido filosófico y espiritual, es decir si existían, pero no estaban fuertemente posicionadas como ahora, hoy lo perjudica.
En el mundo de hoy el aikido comparte con el Yoga , el Tai Chi Chuan y otras, la parte interna y energética siendo masivamente preferidas por sobre este y ni que decir con respecto a la competencia con las artes deportivas o combativas donde el rango de opciones es aun mucho mayor.
El aikido no posee casi penetración en los jóvenes, el promedio de edad de los que inician esta por sobre los 35-40 años y sus cuadros de maestros actuales envejecen rápidamente, teniendo serias dificultades de supervivencia de cara al futuro. Es necesario cambiar el perfil de forma de recuperar esa imagen casi única que supo tener sin perder las características extraordinarias que le son inherentes y exclusivas, generando una nueva imagen para el arte, que aunque no asegure un crecimiento detenga su inexorable camino hacia la desaparición.
Las características de esta nueva imagen son una tarea pendiente para los grandes maestros que deberán encarar esta etapa con una permeabilidad a los cambios que tal vez no hayan tenido hasta ahora y será seguramente objeto de análisis para trabajos más serios y extensos que este, lo que si queda claro es que el formato actual de desarrollo parecería estar agotado.
Los Editores